
Nací en la primavera de 1953 en la bellísima Donosti (San Sebastián). Después del Preu me matriculé en el mismo San Sebastián, en la recién inaugurada Facultad de Derecho.
¿Qué por qué estudié Derecho? Pues coincidieron distintas circunstancias.
Me explico…
La carrera de Psicología, como licenciatura de 5 años, no existía todavía. Además, en el pequeño campus universitario estrenábamos la Facultad de Derecho y por último, según “he oído”, era “lo que se esperaba de mí”.
Pues bien, terminada la carrera, llevaba 6 meses trabajando como abogado cuando “sentí la llamada”. Abandoné Donosti y el Derecho y me fui a Madrid donde estudié Psicología en la Universidad Complutense.
En aquella época (1980) no era difícil encontrar lugares en San Sebastián donde se necesitasen psicólog@s. Éramos muy pocos l@s licenciad@s y las necesidades estaban sin cubrir. Lo verdaderamente difícil era que el trabajo fuese… ¡remunerado!
Después de algún tiempo de trabajo “voluntario”, obtuve por oposición una plaza de psicólogo clínico en el recién estrenado Gobierno Vasco.
Me destinaron al Centro de Diagnóstico y Orientación Terapéutica de San Sebastián (posteriormente Osakidetza) y allí comenzó mi andadura profesional y mi formación psicoanalítica y sistémica.
Posteriormente, por inquietudes primero personales y más tarde profesionales, fui ampliando y derivando mi formación hacia la Gestalt, la Bioenergética y la Psicología Humanista de la mano del que fuera mi primer maestro, Antonio Asín.
Seguidamente, ya en el primer SAT de Almería, conocí a Claudio Naranjo y su amplio y profundo trabajo (Eneagrama, Meditación, Hoffman, Movimiento, Bioenergética...) al servicio de la conciencia, la formación y el crecimiento personal.
Y también allí en el SAT, en aquel desierto almeriense, conocí a la que hoy es mi mujer, Teresa, psicóloga también y con las mismas inquietudes, valores y objetivos vitales.
Así que haciendo poquito caso a la cabeza y un tanto más al corazón volví a “dejarlo todo” y me vine a vivir y a trabajar a Málaga, desde donde 24 años después estoy escribiendo estos bonitos recuerdos.
Teresa, su hermana Carolina y un amplio equipo de profesionales, formamos actualmente el Centro de Psicología Humanista de Málaga.
A lo largo de estos años, he tratado siempre de compaginar la actividad clínica con la didáctica y formativa, con la idea de extender en la medida de mis posibilidades una psicología-filosofía humanista que tenga como objetivo último la amorosa expansión del ser humano y el desarrollo integral de sus potencialidades (que son muchas).
A este objetivo responde el Curso de Formación en Psicoterapia y Crecimiento Personal, el Proceso M.A.R. y el Curso de Psicología Práctica para la Vida.
Es mi deseo que esta pequeña ventana abierta al mundo de la formación y la información sea una gota, que aunque pequeña, formará parte del cada día mayor y más profundo océano de solidaridad, conciencia, compasión y amor.